Guayaquil bajo el agua: ¿por qué se inunda y cómo protegerse?

Poco después de las 14:30 del lunes 26 de octubre, una tormenta eléctrica descargó sobre Guayaquil y en minutos convirtió calles y avenidas en ríos. La empresa municipal Segura EP reportó acumulación de agua en 66 calles y avenidas. En algunos sectores el agua seguía estancada pasadas las 21:00.

Alborada, Samanes, Guayacanes, Sauces, Los Ceibos, Urdesa, Monte Sinaí, Socio Vivienda y Pascuales estuvieron entre las zonas afectadas. Hubo árboles caídos, deslizamientos en la Perimetral, cortes de luz y agua dentro del Mall del Sol y del hospital del día del IESS en Tarqui. En unos 30 minutos se registraron más de 500 descargas eléctricas. Hasta el cierre de los reportes no se informaron víctimas.

El Ministerio de Educación suspendió las clases nocturnas en las zonas inundadas y dispuso clases no presenciales el martes 27 en los sectores afectados de Guayaquil, Samborondón y Durán. No fue un hecho aislado: el 19 de octubre otra tormenta ya había inundado 70 sectores de la ciudad.

Las causas: por qué Guayaquil se inunda

Las inundaciones de Guayaquil no tienen una sola causa. Son la suma de un fenómeno climático extraordinario y de debilidades que la ciudad arrastra desde hace décadas.

1. El Niño adelantó el invierno

Las lluvias llegaron unos cuatro meses antes de lo habitual. Según el Inamhi, Guayaquil acumuló 683,9 milímetros de lluvia entre septiembre y octubre de 2026. En toda la temporada lluviosa normal, de enero a abril, caen 1.055,6 milímetros. Es decir, en dos meses de «verano» ya cayó cerca de dos tercios de un invierno completo.

Septiembre fue el más lluvioso desde que hay registros en el aeropuerto (1981): hasta el día 24 se midieron 99 milímetros, cuando el promedio del mes es de apenas 0,7. El mar frente a la costa está 5,2 °C más caliente de lo normal, según el boletín del comité ERFEN del 23 de octubre. Ese calor alimenta las tormentas.

2. Dos tormentas que se unieron

El lunes 26 hubo un factor adicional. Las imágenes satelitales del Inamhi mostraron que una tormenta que se formaba sobre Los Ríos se unió, hacia las 14:50, con otra que estaba sobre Guayaquil. El resultado fue un solo sistema más intenso sobre la cuenca baja del Guayas. Las nubes llegaron a temperaturas de entre -70 y -80 °C en su tope, una señal de aguaceros fuertes.

3. El aguaje: cuando el río tapa los desagües

La ciudad estaba además en fase de aguaje, de mareas altas, entre el 25 y el 28 de octubre, según el Inocar. Emapag advirtió que la marea podía llegar a 4,50 metros. Cuando el Guayas y el Estero Salado suben, las tuberías de descarga quedan sumergidas y el agua de lluvia no tiene hacia dónde salir. Es un efecto de «tapón» hidráulico.

Investigadores de la ESPOL citados por El Comercio señalan que algunos sistemas de drenaje de la ciudad no consideraron la influencia de la marea en su diseño. Por eso se están instalando válvulas antirretorno, como en la etapa 13 de La Alborada.

4. Una ciudad plana, baja y construida sobre manglar

Guayaquil se asienta sobre una llanura sedimentaria, con muy poca pendiente para que el agua escurra por gravedad. Buena parte de la ciudad se levantó sobre manglares, esteros y zonas de relleno, con el agua subterránea muy cerca de la superficie. Con las primeras lluvias, los suelos arcillosos se saturan y ya no absorben más.

A eso se suma la impermeabilización: el cemento y el asfalto impiden que el agua se infiltre, y toda la lluvia corre directo hacia los sumideros.

5. Drenaje insuficiente y basura

El alcantarillado pluvial fue diseñado con parámetros climáticos que ya no corresponden a estas lluvias. Segura EP identifica 226 kilómetros de vías vulnerables en el norte, noroeste y suroeste de la ciudad. En algunos puntos se proyectan láminas de agua de 40 centímetros a 2,80 metros.

La basura empeora todo. Tras la tormenta del 19 de octubre, las cuadrillas encontraron gran cantidad de desechos y objetos que tapaban los sumideros. Emapag limpia 42 puntos críticos hasta tres veces al día, y los planes de limpieza e infraestructura superan los US$ 10,2 millones, aunque avanzan con lentitud, según el mismo medio.

Consejos para la ciudadanía

La alcaldesa Tatiana Coronel pidió evitar salir mientras llueve y advirtió que vienen lluvias más intensas. La titular de la Secretaría de Gestión de Riesgos, Carolina Lozano, insistió en no cruzar corrientes de agua. Estas son las recomendaciones de las autoridades de gestión de riesgos y de seguridad.

Antes de la lluvia

  • Infórmese solo por canales oficiales: Inamhi, Secretaría de Gestión de Riesgos, Municipio de Guayaquil y ECU 911. Revise el pronóstico y las alertas antes de salir.
  • No bote basura en la calle ni en los sumideros. Cada funda que tapa una rejilla agrava la inundación de toda la cuadra.
  • Prepare una mochila de emergencia con documentos en una funda impermeable, linterna, pilas, cargador portátil, agua, alimentos no perecibles, botiquín y medicinas de uso diario.
  • Suba a un lugar alto los electrodomésticos, documentos y objetos de valor si vive en una zona que se inunda con frecuencia.
  • Limpie canaletas y bajantes del techo y verifique que el desagüe de su casa no esté obstruido.

Durante la lluvia

  • No camine ni conduzca por calles inundadas. Unos 15 centímetros de agua en movimiento pueden derribar a un adulto, y 30 centímetros pueden arrastrar un auto, según el Servicio Meteorológico de EE.UU. Bajo el agua puede haber huecos o alcantarillas destapadas.
  • Aléjese de postes, cables eléctricos y árboles. El lunes se registraron más de 500 rayos en media hora.
  • Si el agua entra a su casa, desconecte la energía desde el breaker y no manipule aparatos eléctricos con las manos o los pies mojados.
  • Busque un lugar alto y no deje solos a niños, adultos mayores, personas enfermas o con discapacidad.
  • Si está en un vehículo y el agua sube, apáguelo, salga y busque un punto alto. No intente cruzar.
  • Aléjese de los esteros, canales y laderas: en la Perimetral ya hubo deslizamientos.

Después de la lluvia

  • No consuma agua ni alimentos que hayan estado en contacto con el agua de la inundación.
  • Limpie y desinfecte los espacios afectados con cloro, usando botas y guantes.
  • Revise la instalación eléctrica antes de volver a conectar la luz. Si hay dudas, llame a un técnico.
  • Elimine recipientes con agua estancada para evitar la proliferación de mosquitos que transmiten dengue.
  • Acuda al centro de salud si presenta fiebre, diarrea o heridas que estuvieron en contacto con el agua.

A dónde llamar

  • ECU 911: para reportar personas en riesgo, árboles o postes caídos, colapsos de viviendas o muros y heridos.
  • Redes del Municipio de Guayaquil y de Segura EP: para reportar sumideros tapados y puntos de acumulación de agua.

Qué viene

Lo peor puede no haber pasado. El Inamhi pronosticó condiciones similares a las del lunes para el 27, 29 y 30 de octubre, y advirtió que las lluvias aumentarán en el Litoral desde el 28. Ese día actualizará su alerta. El aguaje se extiende hasta el 28 de octubre, por lo que la combinación de lluvia fuerte y marea alta seguirá siendo el escenario de mayor riesgo.

Con El Niño en pleno desarrollo y la temporada de lluvias regular aún por empezar en enero, Guayaquil enfrenta meses de alerta. La respuesta depende tanto de las obras de drenaje que ejecutan el Municipio, Emapag e Interagua como de algo que está en manos de cada vecino: mantener limpios los sumideros y no arriesgarse en el agua.

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