
El Gobierno debe enviar el presupuesto de 2027 a la Asamblea en los próximos días. Lo hará con un petróleo previsto a USD 66 por barril, un 12% por debajo de este año, y con El Niño amenazando el primer semestre. Ingresos, gasto y deuda estarán bajo presión.
Cada año, a fines de octubre, el país conoce cómo planea el Estado financiarse durante los doce meses siguientes. Esta vez el ejercicio llega en un momento particular. El petróleo dio un respiro en 2026, pero las previsiones oficiales anticipan un año más ajustado. Al mismo tiempo, un fenómeno climático que Ecuador conoce bien vuelve a aparecer en el horizonte.
El Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo tiene hasta el 1 de noviembre para presentar la Proforma del Presupuesto General del Estado 2027, según recordó Diligence en su edición de este lunes. Primicias sitúa el plazo el 31 de octubre. Hasta el cierre de esta nota, el documento no se había publicado. Por eso las cifras que siguen son previsiones del Banco Central del Ecuador (BCE), no los números definitivos del presupuesto.
PRIMERA PRESIÓN: UN PETRÓLEO QUE VALE MENOS
En septiembre, el BCE publicó su Programación Macroeconómica 2026-2030, que sirve de base a la proforma. Para 2027 proyecta un crecimiento del PIB del 2,5%, una inflación promedio del 2,2% y un precio del crudo ecuatoriano de USD 66 por barril. Para 2026, la previsión del precio era de USD 75,3, según Primicias. La caída ronda el 12%.
El volumen no compensará el menor precio. La producción subiría apenas, a unos 169 millones de barriles en el año. Primicias calcula un promedio de 463.013 barriles diarios, solo 0,4% más que en 2026 y lejos de la meta oficial de 500.000. Según los datos que recoge Diligence, el crudo exportado bajaría un 5,4%. Las exportaciones petroleras, incluidos los derivados, caerían un 17,1%, a USD 8.282 millones.
Hay un matiz importante. El presupuesto de 2026 se calculó con un barril de USD 53,50, según el documento que aprobó la Asamblea el 29 de noviembre de 2025. La guerra en Medio Oriente elevó los precios por encima de lo previsto, y en 2026 el Estado recibió más ingresos petroleros de lo esperado. Para 2027, el reto es no construir el presupuesto sobre esa bonanza pasajera.
SEGUNDA PRESIÓN: EL NIÑO
El presidente Daniel Noboa ha anticipado que el golpe económico de El Niño podría sentirse en el primer semestre de 2027, aunque sostiene que el país seguirá creciendo. El BCE puso números a ese riesgo. Un episodio moderado restaría 0,5 puntos porcentuales al crecimiento previsto, y uno fuerte, 1,4 puntos. En el peor caso, la economía crecería alrededor del 1% en lugar del 2,5%.
El propio Banco Central aclara que «estos escenarios no constituyen una predicción»: son un ejercicio de sensibilidad. Aun así, las autoridades esperan que el fenómeno se extienda al menos hasta abril de 2027.
Para el presupuesto, El Niño pesa por dos lados. Si la economía crece menos, el Estado recauda menos impuestos. A la vez, debe gastar más en reparar carreteras, atender a damnificados y reforzar la prevención. José Hidalgo, director de Cordes, advirtió a Primicias que espera un crecimiento de la recaudación más lento en 2027 y más gasto en infraestructura y ayuda social.
TERCERA PRESIÓN: CÓMO CERRAR LA BRECHA
Cuando los ingresos no alcanzan para cubrir el gasto, la diferencia se llama déficit y se financia con deuda. El presupuesto vigente de 2026 suma USD 46.255 millones, con un déficit global de USD 5.413 millones. Para cubrir sus obligaciones, prevé USD 16.104 millones en ingresos de financiamiento. De ellos, USD 8.351 millones se destinan a pagar deuda que vence.
El margen para 2027 es estrecho. Según Primicias, el programa con el Fondo Monetario Internacional fija como meta un déficit del 0,9% del PIB para 2027. Bajar el déficit con menos ingresos petroleros y posibles gastos de emergencia exige recortes, más recaudación o más endeudamiento.
Hay rubros que no se pueden mover con facilidad. La Constitución obliga a aumentar cada año el gasto en salud y educación. Además, el Estado debe aportar el 40% de las pensiones jubilares del IESS: para 2026 se asignaron USD 2.684 millones por ese concepto. Los subsidios a los combustibles también crecieron este año, después de que el Gobierno cambiara las bandas de precios del diésel y de las gasolinas de bajo octanaje.
EL ALIVIO: IMPORTAR COMBUSTIBLES COSTARÁ MENOS
No todo apunta en contra. Según la previsión del BCE, la factura de combustibles importados bajaría de USD 9.153 millones en 2026 a USD 6.839 millones en 2027, una reducción de más de USD 2.300 millones. Eso mejora el saldo comercial petrolero del país.
Sin embargo, como advierte el análisis de Diligence, ese alivio en la balanza comercial «no garantiza un alivio equivalente para el presupuesto». Las cuentas fiscales dependen de cómo se reparten los ingresos de Petroecuador, del costo de los subsidios y de cuánto se venda en el exterior.
LA MEMORIA DE 1997
Ecuador sabe lo que cuesta un Niño fuerte. El de 1997-1998 provocó pérdidas por unos USD 2.882 millones, equivalentes al 14,8% del PIB de entonces, según cifras del Ciifen que recoge El Universo. Hubo 244 fallecidos y más de 20.000 damnificados. La crisis contribuyó al colapso económico y bancario de 1999.
La economía de hoy es más grande, está dolarizada y tiene otras herramientas de prevención. Por eso los escenarios del BCE son mucho menos severos que lo vivido hace casi tres décadas. Pero el antecedente explica por qué analistas y autoridades insisten en reservar recursos para emergencias.
LO QUE DICEN LOS ANALISTAS
El economista Alberto Acosta Burneo advirtió a Primicias que los presupuestos suelen basarse en ingresos sobreestimados, sobre todo por ventas de activos del Estado que no siempre se concretan. Según él, los aumentos prometidos en salud y educación a menudo «se quedan en el papel». La ejecución de 2026 lo ilustra: hasta el 20 de octubre, salud había gastado el 36% de su presupuesto y educación, el 46%.
Para Diligence, la prueba estará en cómo la proforma convierte estos supuestos en cifras concretas de ingresos, gasto y financiamiento. La pregunta clave es si habrá margen para atender una emergencia sin sacrificar la inversión pública.
¿QUÉ VIENE?
Una vez que el Ejecutivo entregue la proforma, la Asamblea Nacional tendrá 30 días para aprobarla u observarla por sectores de ingresos y gastos. Si no lo hace en ese plazo, entra en vigor la versión enviada por el Gobierno. Esta vez el debate coincide con la campaña de las elecciones seccionales y con un receso legislativo anunciado para ese periodo.
Habrá tres cifras que mirar cuando se publique el documento: el precio del barril que use el Gobierno (¿los USD 66 del BCE u otro?), el tamaño del déficit y cuánto dinero se reserva para El Niño. Esas tres cifras dirán si el presupuesto de 2027 es realista o si depende de que el clima y el petróleo ayuden.