
La figura del expresidente ecuatoriano Rafael Correa ha vuelto a generar reacciones contrapuestas en la arena política internacional, marcadas por el reciente cambio de mando en Colombia. Mientras el exmandatario colombiano Gustavo Petro anunció un encuentro con el líder de la Revolución Ciudadana en México, voces críticas como la del político y abogado Abelardo de la Espriella exigen que responda ante los tribunales en Ecuador.
La reunión en Ciudad de México
Este 1 de septiembre, Gustavo Petro, quien culminó su periodo presidencial en Colombia el pasado 7 de agosto, confirmó a través de su cuenta de X (antes Twitter) que mantuvo una reunión con Rafael Correa en Ciudad de México. De acuerdo con la publicación, el diálogo se centró en el futuro del progresismo en América Latina y en la propuesta de construir una estrategia conjunta antinarcóticos, la cual, según el exjefe de Estado colombiano, debe fundamentarse en la justicia social y el fortalecimiento de la democracia.
Petro, quien acompañó su mensaje con una fotografía de la cita, detalló que en el encuentro también participó el excandidato presidencial ecuatoriano Andrés Arauz. Con él, abordaron temáticas relacionadas con la integración de la región andina y el Caribe, la histórica visión de la Gran Colombia y el impacto de la influencia de Estados Unidos en la geopolítica latinoamericana. Hasta el momento, ni Correa ni Arauz han emitido declaraciones públicas adicionales para ampliar los pormenores de esta reunión.

Reclamos desde la otra orilla política
El encuentro progresista contrasta con los severos cuestionamientos emitidos por el político colombiano Abelardo de la Espriella, quien arremetió contra la trayectoria de Rafael Correa. En recientes declaraciones públicas, De la Espriella acusó al exmandatario de haber «cooptado todas las instituciones públicas» del Estado ecuatoriano durante su década de gobierno.
El abogado colombiano fue enfático al criticar la permanencia de Correa fuera de su país natal, argumentando que las autoridades competentes deben intervenir para que el líder político sea puesto a disposición de la justicia ecuatoriana y cumpla con las penas vigentes.
El panorama judicial del expresidente
Las posturas divergentes de Petro y De la Espriella exponen la constante polarización que envuelve al exmandatario ecuatoriano a nivel regional. Sobre Rafael Correa pesa una condena en firme de ocho años de prisión por el delito de cohecho agravado, dictada en 2020 dentro del denominado caso Sobornos 2012-2016.
A raíz de este proceso judicial, el fundador de la Revolución Ciudadana fijó su lugar de residencia en Bélgica, país del que es originaria su esposa y donde goza de estatus de asilo. A pesar de los requerimientos de la justicia ecuatoriana, Correa mantiene una activa agenda política internacional, realizando visitas frecuentes a naciones aliadas como México.
Texto: Redacción Visionarias / IA