
Steven Heid había apagado el motor de su bote para no lastimar a las ballenas que se alimentaban cerca. Segundos después, una jorobada emergió junto al casco y se estrelló contra la embarcación. «Fue como si un tren de carga golpeara el bote», contó Heid a la cadena ABC.
Su sobrino, Oliver Samter, lo grabó todo. El video, filmado a inicios de octubre frente a Moriches Inlet, en Long Island (Nueva York), sumó 11 millones de reproducciones en 24 horas, según Heid. Nadie resultó herido y la ballena se alejó nadando. La escena da la vuelta al mundo justo cuando en Ecuador termina la temporada de avistamiento de ballenas jorobadas.
Lo que muestra el video
Heid, su suegro y su sobrino pescaban en un bote de 34 pies, unos 10 metros de eslora. Había cardúmenes de menhaden, un pez que los pescadores locales llaman «bunker», y las ballenas estaban comiendo. En la grabación, el animal emerge con fuerza y golpea el costado de la embarcación.
El bote siguió navegando, aunque parte de su estructura se abrió por el impacto, según IBTimes. «Pensé que nos íbamos a hundir, pero el bote estaba bien y la ballena también», dijo Samter. Heid admitió que sintió pena por el animal. Según CNN Newsource, en más de una década pescando juntos nunca habían visto una ballena tan grande ni tan cerca.
Fuente: ABC NEWS
¿Por qué ocurren estos choques?
Las jorobadas no atacan embarcaciones. Lo que ocurre es que se alimentan en las mismas zonas donde pescan y navegan las personas. Cuando persiguen un cardumen, suben a la superficie a gran velocidad y con la boca abierta, y no siempre detectan un casco quieto sobre el agua.
En Nueva York, además, hay cada vez más ballenas. En 2011 se registraron apenas tres jorobadas en la zona; en 2019 hubo más de 300 avistamientos, según CBS News. Los científicos lo atribuyen a aguas más limpias y a la protección de los mamíferos marinos vigente desde 1972. «Preparémonos y tratemos de darles su espacio», pidió Robert DiGiovanni, de la Atlantic Marine Conservation Society, en declaraciones a ABC.
No es la primera vez
En julio de 2024, frente a Portsmouth (New Hampshire), una ballena saltó y cayó sobre un bote pequeño, que se volcó. Los dos ocupantes cayeron al agua sin heridas, reportó NPR.
En agosto de 2025, en Barnegat Bay (Nueva Jersey), un rorcual aliblanco de unos seis metros casi vuelca un bote de recreo. Un pasajero cayó al agua sin lesiones y la ballena murió después varada en un banco de arena, según ABC7.
Los choques también son peligrosos para los animales. En junio de 2023, una jorobada de 14 metros apareció muerta en Shinnecock Bay, también en Long Island, probablemente por un traumatismo contundente, según el diario local 27east.
Ecuador, uno de sus destinos
Las jorobadas que llegan a Ecuador pertenecen a otra población, la del Pacífico sudeste, conocida por los científicos como «stock G». Se alimentan en las aguas de la Antártida y viajan miles de kilómetros hacia el norte para reproducirse y dar a luz en aguas cálidas. Un estudio presentado ante la Comisión Ballenera Internacional en 2021 estimó esa población en unas 11.800 ballenas.
La temporada en la costa ecuatoriana va de junio a septiembre, con avistamientos que pueden extenderse hasta octubre, según Vistazo y la guía del Ministerio de Turismo. Los puntos más conocidos son Puerto López y la Isla de la Plata, en el Parque Nacional Machalilla, además de Salinas, Ayangue y Atacames. El festival de Puerto López recibe cada año a más de 40.000 turistas, según El Diario.
Los adultos miden entre 14 y 19 metros y pesan alrededor de 40 toneladas, según National Geographic. La especie está catalogada como de preocupación menor y su población mundial crece tras décadas de protección contra la caza.
Las amenazas en aguas ecuatorianas
En Ecuador, el riesgo principal no son las embestidas sino las redes de pesca y las hélices. Un estudio de la Pacific Whale Foundation analizó 12 jorobadas con lesiones en el sur de Manabí. Algunas tenían marcas de hélices y heridas compatibles con choques; otras, cortes de redes, y dos seguían con la red enrollada en el cuerpo.
Los rescates se han vuelto noticia. En octubre de 2025, cinco surfistas liberaron a una jorobada atrapada en una red frente a Las Tunas, en Manabí, según Vistazo. Fue el segundo rescate de ese año: en junio, pescadores de Palmar, en Santa Elena, habían liberado a otra.
Las reglas para verlas de cerca
Ecuador tiene normas para el avistamiento, difundidas por el Ministerio del Ambiente y recogidas por El Universo y El Comercio:
- Distancia mínima de 100 metros; 200 metros si hay una madre con su cría.
- Unos 25 minutos de observación por grupo; 15 minutos si hay crías.
- Máximo tres embarcaciones al mismo tiempo junto a un grupo de ballenas.
- Chaleco salvavidas obligatorio.
- Prohibido tocarlas, nadar o bucear con ellas y arrojar desechos.
La guía del Ministerio de Turismo añade dos consejos: no cruzar la trayectoria de las ballenas y detener la marcha si se acercan. En Estados Unidos, la NOAA recomienda mantenerse al menos a 100 yardas, unos 91 metros.