Del «sueño americano» a la viralidad: los casos de deportación de ecuatorianos que conmocionan a las redes

Deportaciones, condiciones precarias y un desvío a África: la realidad de los migrantes ecuatorianos en EE.UU.

La política migratoria de Estados Unidos hacia los ciudadanos ecuatorianos que se encuentran en situación irregular ha evidenciado un endurecimiento significativo. Este escenario quedó plasmado recientemente en una publicación del secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, quien difundió una fotografía de un grupo de migrantes abordando un avión de repatriación acompañada del mensaje: «Siguiente parada: Ecuador».

Esta postura oficial de las autoridades estadounidenses, enfocada en la remoción expedita y el control fronterizo, contrasta con una serie de denuncias sobre las condiciones de detención y graves errores logísticos en los procesos a cargo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

Un vuelo con destino inesperado: ecuatorianos varados en el Congo

El caso más crítico que expone las falencias en el sistema de deportación ocurrió el pasado 17 de abril de 2026. Tres ciudadanos ecuatorianos, junto a migrantes de nacionalidad peruana y colombiana, abordaron un vuelo organizado por ICE con la aparente promesa de ser retornados a Guayaquil. Sin embargo, al aterrizar, descubrieron que habían sido enviados a Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, un país africano con el que no tienen ningún vínculo y que atraviesa complejos problemas de seguridad.

Entre los afectados se encuentra Ronnie, un compatriota que permaneció más de dos años bajo custodia de ICE y quien asegura haber solicitado formalmente su retorno a Ecuador. Su situación, aunque dramática, es superada por la de Francisco Gascela, un migrante de 60 años oriundo de Azogues. Gascela enfrenta un limbo jurídico sin precedentes: debido a un error en los registros civiles, figura legalmente como fallecido en Ecuador. Al carecer de cédula y pasaporte válidos, su repatriación desde el continente africano se ha vuelto un desafío burocrático.

Actualmente, los ecuatorianos se encuentran refugiados en un hotel en Kinshasa bajo la protección de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El impacto psicológico de este traslado erróneo ha sido profundo; los testimonios señalan que, ante el temor por la inseguridad local, evitan salir del recinto y su único clamor es que se garantice su regreso a territorio ecuatoriano.

Cifras al alza y vuelos continuos a Guayaquil

El caso del Congo ocurre en medio de una intensificación general de las repatriaciones. De acuerdo con datos oficiales de la Cancillería ecuatoriana, solo durante el primer semestre de 2025, un total de 3.939 compatriotas fueron deportados desde Estados Unidos. Estas expulsiones se ejecutaron a través de 46 vuelos, utilizando tanto aviones chárter comerciales como aeronaves de la Fuerza Aérea estadounidense.

Recientemente, el Aeropuerto José Joaquín de Olmedo en Guayaquil recibió nuevos traslados, incluyendo un vuelo procedente de Texas con 38 personas detenidas en operativos de control, seguido de otra aeronave con 150 ciudadanos deportados.

Denuncias en los centros de detención y «autodeportación»

Los testimonios de quienes logran retornar al país arrojan luz sobre las medidas aplicadas por la administración estadounidense. Migrantes han denunciado que las autoridades ejecutan arrestos sorpresa durante citas en cortes de migración, donde los ciudadanos acudían con la intención de regularizar su estatus.

Además, señalan que las condiciones de reclusión incluyen traslados constantes entre cárceles y tratos similares a los que reciben procesados por delitos penales, viéndose obligados a dormir en el suelo cubiertos solo con mantas de aluminio térmico. Ante las dificultades económicas para pagar fianzas y las reiteradas negativas a las solicitudes de asilo, muchos migrantes se ven acorralados.

Frente a este escenario de detenciones prolongadas, el Gobierno de Estados Unidos promueve el programa de «autodeportación». Este mecanismo incentiva a los ciudadanos sin estatus legal a firmar su salida voluntaria del país, evitando así un proceso judicial prolongado o la permanencia indefinida en los centros de detención migratoria.

Texto: Redacción Visionarias / IA

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