
Nunca antes Ecuador había recibido tanto dinero de sus migrantes en tres meses: USD 2.041,3 millones entre abril y junio de 2026, según el Banco Central del Ecuador (BCE). Supera el récord anterior, de USD 2.016 millones, fijado en el último trimestre de 2025.
Pero detrás del titular hay una señal que conviene leer con calma. El crecimiento frente al mismo trimestre del año pasado fue de apenas 2 %, muy lejos del 18,2 % con el que cerró 2025. Las remesas siguen llegando en cantidades históricas, pero el motor que las empujaba empieza a bajar de revoluciones.
1. Un récord que crece cada vez más despacio
El dato del segundo trimestre tiene dos lecturas. Frente a enero-marzo (USD 1.856,7 millones), el salto fue de 9,9 %. Frente a abril-junio de 2025, en cambio, el avance se reduce a 2 %. En todo el primer semestre llegaron USD 3.898 millones, un 4,6 % más que un año antes.
La comparación con 2025 explica el contraste. Ese año las remesas sumaron USD 7.729 millones, un 18,2 % más que en 2024, y equivalieron a cerca del 6 % del PIB. Fue el mayor monto anual registrado: en 2016, por ejemplo, el país había recibido USD 2.601 millones, menos de la mitad.
El propio BCE anticipa que la tendencia seguirá así. Proyecta USD 8.020 millones para 2026, un alza de 3,8 %, y un crecimiento cada año menor hasta llegar a USD 8.534 millones en 2030, con apenas 1 % de aumento ese año.
[Gráfico: variación anual de las remesas — 2025: 18,2 % (real); 2026: 3,8 %; 2027: 2,2 %; 2028: 1,8 %; 2029: 1,3 %; 2030: 1,0 % (proyección del BCE). Fuente: BCE.]
2. Un flujo que depende de Estados Unidos
Las remesas llegan desde 184 países, pero casi todo viene de dos. Entre abril y junio, Estados Unidos envió USD 1.602,9 millones, el 78,5 % del total, y España USD 278,8 millones, el 13,7 %. Les siguen muy de lejos Italia (USD 35,3 millones), Chile (USD 18) y Reino Unido (USD 14,6).
Las dos fuentes principales van en direcciones opuestas. Los envíos desde Estados Unidos crecieron 3 % interanual; los de España cayeron 1,1 %. El monto promedio de cada giro subió levemente, de unos USD 345 a USD 349.
Esa concentración es una fortaleza y un riesgo a la vez. Los analistas consultados por medios locales señalan tres presiones que vienen de Estados Unidos: una política migratoria más estricta, con más deportaciones; un impuesto de 1 % a ciertos envíos de remesas, vigente desde el 1 de enero de 2026; y un mercado laboral más difícil para los trabajadores migrantes, sobre todo los indocumentados.
Por ahora, esas presiones no han frenado los envíos. El economista Segundo Camino, profesor del IAEN, advirtió a El Universo que, pese al nuevo impuesto, las transferencias siguieron creciendo en el primer trimestre del año.
3. Dólares que sostienen la dolarización y la mesa de miles de hogares
En una economía sin moneda propia, cada dólar que entra cuenta. Las remesas se han convertido en la segunda fuente de divisas del país, solo detrás de las exportaciones de camarón, y ya superan lo que Ecuador recibe por endeudamiento externo, según reportes de El Diario y Primicias basados en datos del BCE.
A los hogares, ese dinero llega para lo básico. El economista Fernando Jurado explicó a El Universo que las remesas cubren alimentación, vivienda, salud, vestimenta, emergencias y deudas. Su peso es mayor en provincias de fuerte tradición migratoria, como Azuay y Cañar; en el segundo trimestre, también destacaron como receptoras Pichincha, Guayas, El Oro, Tungurahua, Loja, Manabí y Los Ríos.
El sociólogo Juan Casilla, especialista en movilidad humana, las describió ante El Diario como una especie de red de protección social para las familias. El analista Francisco Zalles ofrece la otra cara: el crecimiento de las remesas también refleja que el país no genera suficiente empleo y depende de ingresos que se producen fuera.
Ambas lecturas conviven. Cuando las remesas bajan, señalan los expertos, los hogares recortan primero en alimentación, salud y educación.
Qué viene
El escenario base del BCE no es de caída, sino de crecimiento lento: más dinero cada año, pero con alzas que se achican hasta rozar el 1 % en 2030. Las cifras de los próximos trimestres dirán si esa curva se cumple o si las presiones desde Estados Unidos pesan más de lo previsto.
Diligence pone el foco en ese punto: la concentración en Estados Unidos hace que el flujo dependa especialmente de las condiciones laborales de los migrantes en ese país. Cualquier cambio fuerte en su política migratoria o en el empleo de la población migrante se sentiría en los hogares ecuatorianos que reciben esos recursos.
Los economistas consultados por El Universo coinciden en una tarea pendiente: canalizar parte de ese dinero hacia el ahorro y la inversión, con educación financiera, productos bancarios de largo plazo y programas de vivienda. Mientras eso no ocurra, las remesas seguirán siendo, sobre todo, un salvavidas para el consumo diario.
Texto: Redacción Visionarias / IA · Con información de Diligence