
Estados Unidos abrió la puerta al diésel ruso por seis meses, y Donald Trump asegura que los precios bajarán «en números récord». La decisión divide a Washington y a sus aliados, mientras Ucrania la considera un regalo para el Kremlin. Para Ecuador, que importa cerca de ocho de cada diez galones de diésel que consume, lo que pase con ese precio se siente en el bolsillo y en la caja fiscal.
¿QUÉ SE ACORDÓ?
El viernes 9 de octubre, tras una llamada con Vladimir Putin, Trump anunció en su red Truth Social que Rusia venderá diésel al mercado mundial. Según el mandatario, Moscú se comprometió a colocar más de 4,8 millones de toneladas: unas 300.000 al inicio, 500.000 en noviembre y un millón de toneladas después, con otros tres millones condicionados al estado de sus refinerías, de acuerdo con la revista TIME y la agencia DTN.
Ese mismo día, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro emitió la Licencia General 135. Según el análisis del bufete HSF Kramer, la licencia autoriza la venta, el transporte y la importación de diésel de origen ruso, incluso hacia Estados Unidos, hasta el 7 de abril de 2027. Mantiene vetadas las operaciones con el Banco Central ruso, su fondo soberano y su Ministerio de Finanzas.
El argumento de la Casa Blanca es económico. La guerra de Estados Unidos con Irán y los riesgos en el estrecho de Ormuz han disparado los combustibles. El diésel llegó a USD 6,53 por galón en las gasolineras estadounidenses el 22 de septiembre, frente a USD 3,67 un año antes, según datos de la AAA citados por TIME.
UNA TREGUA ENERGÉTICA SIN CONFIRMAR
Dos días después, el domingo 11 de octubre, Trump fue más lejos. Escribió que, «con efecto inmediato», había un alto el fuego energético entre Rusia y Ucrania y que ambas partes lo habían aceptado. No precisó duración, condiciones ni mecanismos de verificación.
Volodímir Zelenski dijo al medio Axios que el anuncio era nuevo para él. Luego escribió en X que Ucrania apoya el cese al fuego y que es importante que Rusia también lo haga. Ese mismo domingo, según el propio Zelenski, Rusia atacó una central eléctrica en Járkov.
El Kremlin no confirmó la tregua. Su portavoz, Dmitri Peskov, dijo a la agencia TASS el lunes que los contactos continúan y que informarán cuando tengan algo que decir, según The Kyiv Independent. En septiembre hubo un anuncio similar que ninguna de las partes ratificó.
GRIETAS EN WASHINGTON Y EN LA ALIANZA OCCIDENTAL
CNN en Español resumió el efecto político: el mayor beneficio para Putin no son solo los ingresos, sino la división entre Estados Unidos y Ucrania.
El 11 de octubre, seis senadores de ambos partidos pidieron por carta a Trump revertir la decisión, según la agencia AP. Firmaron los republicanos Susan Collins, Lisa Murkowski, Thom Tillis y John Curtis, y los demócratas Jeanne Shaheen y Richard Blumenthal. Sostienen que Estados Unidos no debe dar a Putin un salvavidas financiero mientras Rusia mata civiles ucranianos, y que la medida contradice una ley de 2022 que restringe las importaciones de energía rusa.
No todos los republicanos se oponen. El senador John Barrasso defendió en CBS que el presidente debe equilibrar intereses y tomar decisiones difíciles.
Zelenski calificó la decisión de «débil» y advirtió que dará a Moscú miles de millones en ingresos. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, pidió este lunes a Washington restablecer las sanciones, mientras la Unión Europea prepara su paquete de sanciones más amplio contra Rusia, según Bloomberg.
La tensión crece por otro frente. Según CNN, que cita a dos funcionarios europeos bajo anonimato, Estados Unidos advirtió que podría suspender el intercambio de inteligencia y las compras europeas de armas estadounidenses para Ucrania si Kiev sigue atacando instalaciones energéticas rusas. La Casa Blanca, el Pentágono y el Departamento de Estado no comentaron.
¿CÓMO REACCIONÓ EL MERCADO?
El día del anuncio, los futuros de diésel en Nueva York cayeron un 4,6%, hasta USD 4,73 por galón, según DTN. El petróleo apenas se movió: el Brent cerró cerca de USD 104,7 por barril y el WTI, alrededor de USD 91,9. Este lunes los crudos operaban con volátiles variaciones.
La lectura de los analistas es prudente: el diésel ruso añade oferta, pero Ormuz sigue siendo el factor que más pesa sobre los precios.
EL PUENTE CON ECUADOR
Ecuador depende del diésel importado. Entre enero y agosto de 2026, el país importó en promedio 99.394 barriles diarios y produjo 23.209, según cifras de Petroecuador recogidas por Radio Pichincha: alrededor del 81% del consumo llega desde fuera. La mayor parte proviene de refinerías de la costa estadounidense del Golfo de México.
La factura se ha encarecido. El diésel premium importado costó USD 174,97 por barril en agosto, un 77% más que un año antes, según Primicias. El Banco Central del Ecuador (BCE) proyecta que las importaciones de derivados sumarán USD 9.153 millones en 2026, frente a USD 6.646 millones en 2025, según Expreso.
Esa diferencia golpea al fisco. Entre enero y junio, el costo de importar combustibles superó en USD 954,2 millones lo recaudado por su venta interna, y el diésel explicó USD 557,4 millones, según datos del BCE citados por El Oriente. Con cifras hasta agosto, Diligence calcula que esa brecha llegó a USD 1.254 millones, con USD 740 millones atribuibles al diésel.
Mientras tanto, el Gobierno ha bajado los precios en las gasolineras. Desde este 12 de octubre, el diésel cuesta USD 3,11 por galón, cuatro centavos menos que en septiembre, y Extra y Ecopaís, USD 3,17, según Expreso. Es la cuarta reducción consecutiva, posible por un cambio excepcional en la fórmula de precios. El sistema de bandas, vigente para el diésel desde septiembre de 2025, limita las subidas a 5% mensual y las bajadas a 10%.
¿QUÉ VIENE?
Si el diésel ruso fluye y la tregua energética se sostiene, la presión sobre los precios internacionales podría ceder en los próximos meses. Eso aliviaría el costo de las importaciones ecuatorianas y la brecha fiscal. Pero nada de eso está garantizado: la tregua no ha sido confirmada por Moscú, el Congreso estadounidense cuestiona la legalidad de la licencia y Ormuz sigue siendo un punto de riesgo.
Para Ecuador, las próximas señales serán el precio del diésel del 12 de noviembre, que fija la fórmula oficial cada mes, y los datos del BCE sobre importaciones de septiembre y octubre. En Bangkok, donde esta semana arrancan las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, el nuevo equipo económico tendrá que explicar cómo financia esa diferencia sin descuidar sus compromisos fiscales.
Texto: Redacción Visionarias / IA
Con información de CNN en Español