
Las finanzas públicas de Ecuador muestran un cambio de tendencia durante el primer semestre del año. Entre enero y julio de 2026, el déficit del Presupuesto General del Estado (PGE) experimentó una drástica contracción, ubicándose en 250 millones de dólares. Esta cifra representa una reducción del 86,9 % frente a los 1.908 millones de dólares registrados durante el mismo periodo de 2025.
De acuerdo con las cifras oficiales emitidas por el Gobierno, el Estado logró acortar la brecha fiscal en 1.658 millones de dólares. Este resultado no responde a un recorte generalizado del gasto, sino a una mejora sustancial en la capacidad de recaudación y en los ingresos derivados de la exportación de crudo.
El peso de los tributos y la recuperación petrolera
La reducción del déficit fiscal tiene su principal explicación en el incremento de los ingresos estatales, que alcanzaron los 16.599 millones de dólares, marcando un crecimiento interanual del 22,3 %.
El sector petrolero, históricamente volátil, mostró una importante recuperación al duplicar su aporte a la caja fiscal. Los ingresos por este rubro pasaron de 808 millones a 1.600 millones de dólares.
Por otro lado, la recaudación no petrolera demostró ser el pilar fundamental del presupuesto, totalizando 14.999 millones de dólares (un aumento del 17,5 %). Dentro de esta categoría, el desempeño tributario creció un 11,1 % a nivel general.
El Impuesto al Valor Agregado (IVA) fue el impuesto de mayor peso, generando 5.408 millones de dólares, lo que refleja un alza del 16 %. Este incremento está directamente ligado a las reformas tributarias implementadas en periodos anteriores para sostener el financiamiento del Estado frente a la crisis de seguridad. Asimismo, el Impuesto a la Renta aportó 3.923 millones de dólares (crecimiento del 12,8 %) y los ingresos por aranceles se dispararon un 49,7 %, reportando 933 millones.
Austeridad salarial frente al peso de la deuda
En contraparte, el nivel de egresos del Estado no disminuyó. El gasto estatal subió un 8,8 %, cerrando el periodo analizado en 16.849 millones de dólares.
La estructura del gasto revela las prioridades y las presiones financieras del fisco. Por un lado, se evidencia una política de contención en la nómina pública, reflejada en una disminución del 1,5 % en el pago de sueldos y salarios. Sin embargo, ese ahorro fue opacado por las obligaciones financieras internacionales y locales: el pago de intereses de la deuda pública registró un fuerte incremento del 15,9 %.
Impacto macroeconómico y acuerdos internacionales
El boletín especializado en economía Diligence EC detalla en su más reciente análisis que la caída del déficit acumulado responde a una dinámica clara: el volumen de ingresos creció a un ritmo muy superior al de los gastos estatales.
Este comportamiento de la macroeconomía ecuatoriana tiene repercusiones directas en los mercados internacionales. Reducir la brecha fiscal es un factor determinante para empujar a la baja el indicador de riesgo país, lo que a su vez podría abaratar futuras líneas de financiamiento. Además, mantener el déficit bajo control es una de las métricas clave para asegurar el cumplimiento del programa crediticio que Ecuador mantiene vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI), garantizando así los desembolsos programados para sostener la liquidez del país.
Texto: Redacción Visionarias / IA