
Cada ecuatoriano carga, en promedio, con US$3.435 de deuda pública. Es una de las cifras más bajas entre las grandes economías de América Latina, pero el dato aislado engaña: Ecuador produce menos por habitante que sus vecinos, paga más caro por su deuda y aún está lejos del techo legal que se fijó para 2032.
Un ecuatoriano promedio debería aportar US$3.435 si el Estado quisiera saldar hoy toda su deuda pública repartiéndola entre la población. El cálculo, difundido por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) y recogido por Diligence y Bloomberg Línea, ubica a Ecuador entre los países menos endeudados por persona de la región, apenas por encima de Perú (US$3.403) y muy lejos de Argentina (US$11.146), Panamá (US$14.338) o Costa Rica (US$13.105).
¿QUÉ DICE LA COMPARACIÓN?
Entre siete grandes economías latinoamericanas comparadas con datos del IIF, solo Perú muestra una deuda pública por persona menor que la ecuatoriana. Colombia duplica la cifra de Ecuador, y Brasil y Argentina la triplican.
[GRÁFICO SUGERIDO – Deuda pública por habitante, en dólares (IIF, 2026): Argentina 11.146 · Brasil 10.106 · México 8.577 · Chile 8.506 · Colombia 6.828 · Ecuador 3.435 · Perú 3.403. Fuente: IIF, vía Diligence y Bloomberg Línea.]
La medida es sencilla: se divide la deuda del Gobierno para el número de habitantes. Su virtud es que traduce un monto abstracto, de decenas de miles de millones, a una escala personal. Su límite es que no dice nada sobre la capacidad de pago. Por eso Estados Unidos (US$113.348 por habitante) o Japón (US$110.667), según el mismo IIF, no están en crisis: se endeudan en su propia moneda y con mercados profundos que los financian.
MISMA DEUDA QUE PERÚ, DISTINTO PESO
El contraste más revelador está con el vecino del sur. Ecuador y Perú deben prácticamente lo mismo por persona, pero no producen lo mismo. Según los datos recogidos por Diligence, el PIB por habitante de Perú es de US$10.977, frente a US$7.268 de Ecuador.
Traducido: por cada US$100 que produce al año un ecuatoriano promedio, el Estado debe unos US$47. En Perú, esa proporción es de US$31. La misma deuda pesa casi un 50% más sobre la economía ecuatoriana.
La medición tradicional, deuda sobre PIB, confirma la brecha. El IIF situó la deuda del Gobierno ecuatoriano en 53,8% del PIB en el segundo trimestre de 2026, en el décimo lugar entre 14 economías de la región; Perú aparece con 29,7%, según reportes de El Oriente y El Diario basados en esos datos.
¿CUÁNTO DEBE EL ESTADO, EN TOTAL?
Las cifras oficiales varían según qué se cuente. Según el Ministerio de Economía y Finanzas, citado por Primicias, la deuda pública consolidada cerró 2025 en US$65.540 millones, el 49% del PIB. Esa medición excluye lo que unas entidades públicas se deben entre sí.
Si se suman esas obligaciones internas, como las que el Estado mantiene con el IESS, la deuda agregada llegó a US$87.478 millones, alrededor del 65% del PIB. Solo la deuda con otras entidades públicas pasó de US$14.604 millones a US$17.892 millones en un año.
La deuda externa, por su parte, sumó US$49.403 millones a junio de 2026, US$3.102 millones más que un año antes, según la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes).
LO QUE CUESTA DEBER
El tamaño de la deuda es una parte de la historia; su costo y sus plazos son la otra. Según las cifras oficiales de 2025, la deuda externa ecuatoriana tiene una tasa promedio de 4,27% y un plazo de 16 años, en buena parte gracias a créditos de organismos multilaterales. La deuda interna es más cara y más corta: 7,16% y siete años en promedio.
El calendario de pagos aprieta. El economista Fausto Ortiz, exministro de Finanzas, calculó en una columna en Expreso que hasta julio de 2026 se pagaron US$8.598 millones en amortizaciones, y que el país necesitaría unos US$7.000 millones adicionales para cubrir vencimientos y déficit entre agosto y diciembre. Ortiz advierte que se trata de una estimación propia. También registró atrasos del Estado con proveedores por US$3.506 millones a mayo.
¿POR QUÉ UNA CIFRA BAJA NO ES UNA BUENA NOTICIA POR SÍ SOLA?
El análisis de Diligence lo resume: la capacidad de pagar depende de la recaudación, los intereses y los vencimientos, no solo del monto por persona. Ecuador tiene menos deuda por habitante que varios vecinos, pero también una base económica menor para sostenerla.
A eso se suma una particularidad: como economía dolarizada, Ecuador no puede emitir la moneda en la que se endeuda. Cada dólar que paga debe salir de impuestos, exportaciones o de nueva deuda.
La economista Ana Cristina Avilés, citada por Primicias, ha advertido que el endeudamiento total crece más rápido que la economía. El Gobierno, en cambio, destaca que el indicador consolidado bajó de 50,58% a 49% del PIB entre 2024 y 2025 y cumplió la meta intermedia que fija la ley.
¿QUÉ VIENE?
El primer reto es de calendario. Para cerrar 2026, el Fisco debe conseguir financiamiento para los vencimientos del último trimestre en un contexto menos favorable: la crisis eléctrica ha llevado a cortes programados a la industria, lo que puede reducir la actividad y, con ella, la recaudación. Diligence recoge además que el Comité Empresarial Ecuatoriano pedirá diferir el pago de impuestos mientras duren las desconexiones, una medida que, de aceptarse, aliviaría a las empresas pero postergaría ingresos del Estado.
El segundo es de largo plazo. El Código de Planificación y Finanzas Públicas fija un techo de 40% del PIB para la deuda consolidada y, tras la reforma de 2020, da plazo hasta 2032 para alcanzarlo. Con un indicador en torno al 49%, el país tiene seis años para recortar cerca de nueve puntos, lo que exige crecer más rápido de lo que crece la deuda.
El tercero es de contexto internacional. Según el IIF, la deuda mundial superó los US$365 billones en el primer semestre de 2026, y las tasas altas encarecen el refinanciamiento para los emisores emergentes. Para Ecuador, que la deuda por habitante sea baja es un punto de partida, no una garantía: lo que decidirá su sostenibilidad es cuánto crezca la economía y cuánto recaude el Estado para pagarla.
Texto: Redacción Visionarias / IA
Con información de Diligence