
Una nueva controversia envuelve al exministro del Interior, José Serrano, pocos días después de su deportación desde Estados Unidos y su ingreso a la Cárcel de máxima seguridad de El Encuentro. Esta vez, el foco de atención no es su situación jurídica, sino el control y la autenticidad de los mensajes que se difunden a través de sus cuentas oficiales en redes sociales.
La alerta se encendió cuando, desde el perfil de X (antes Twitter) de Serrano, se publicó un mensaje afirmando en primera persona que el exfuncionario estaba siendo víctima de torturas dentro del centro penitenciario.
La respuesta del SNAI
Ante la gravedad de la publicación, el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI) emitió un pronunciamiento oficial para desmentir que el mensaje haya sido enviado desde el interior del recinto carcelario.
La institución rectora del sistema penitenciario aclaró que el ingreso, tenencia y uso de teléfonos celulares o cualquier dispositivo de comunicación está estrictamente prohibido en la Cárcel del Encuentro. «La publicación en cuestión no habría sido difundida desde el interior del centro penitenciario mediante un dispositivo, sino a través de terceros fuera del espacio mencionado», precisó el comunicado del SNAI, sugiriendo que la cuenta está siendo operada por personas ajenas al reclusorio.
Los chats filtrados y la pugna familiar
La confirmación de que Serrano no tiene acceso a sus redes sociales cobró un nuevo matiz tras las recientes revelaciones de Tamia Villavicencio, hija del asesinado excandidato presidencial Fernando Villavicencio.
A través de sus plataformas, Villavicencio difundió una serie de conversaciones que evidenciarían una profunda disputa familiar por el control de los perfiles digitales del exministro correísta. De acuerdo con los chats expuestos, las cuentas de Serrano habrían estado bajo la administración de sus hijas y de su esposa, María Paula Christiansen.
Sin embargo, los textos filtrados revelan un conflicto interno: las hijas del exfuncionario habrían decidido cambiar las contraseñas de acceso, bloqueando a Christiansen. En uno de los fragmentos expuestos, se observa a la esposa de Serrano comentando esta pugna a Verónica Sarauz, viuda de Fernando Villavicencio.




El debate jurídico: ¿Suplantación de identidad?
Este cruce de acusaciones y revelaciones abre un debate legal importante. Juristas señalan que, si un grupo de familiares o terceros administra una cuenta personal y redacta publicaciones en primera persona, simulando ser el titular de la misma, podría configurarse el delito de suplantación de identidad o, al menos, un manejo engañoso de la información pública.
Tamia Villavicencio sostiene que estas redes han sido manejadas exclusivamente por el entorno íntimo del exministro durante todo el tiempo que permaneció detenido por asuntos migratorios en Estados Unidos, y que la misma práctica continúa ahora que se encuentra recluido en Ecuador.
El episodio suma un nuevo nivel de complejidad al caso de Serrano, quien es investigado por la justicia ecuatoriana como presunto autor mediato en el asesinato de Villavicencio. Mientras tanto, persisten las interrogantes sobre quién asume la responsabilidad legal y política de los mensajes que se siguen publicando en su nombre.
Texto: Redacción Visionarias / IA