Adoptar en Ecuador tomará un año como máximo: Asamblea aprueba ley para destrabar el sistema

La burocracia que desgastaba a miles de familias y a niños en situación de vulnerabilidad en nuestro país tiene los días contados. Con un respaldo contundente de 118 votos a favor, el Pleno de la Asamblea Nacional aprobó el Proyecto de Ley Orgánica Reformativa para la Agilización de la Adopción.

La propuesta, estructurada en 22 artículos y elaborada por la Comisión de Transparencia bajo la presidencia de la asambleísta Diana Jácome (ADN), busca devolverle la agilidad a un sistema históricamente marcado por la lentitud, priorizando el derecho innegociable de los menores a crecer en un hogar.

El fin del reloj interminable: Plazos estrictos

La gran promesa de esta normativa es ponerle un límite definitivo a los trámites. La ley establece de forma categórica que el tiempo total del proceso de adopción no podrá exceder, bajo ninguna circunstancia, el plazo máximo de un año.

Para que esta meta no quede solo en el papel, el proyecto fija tiempos máximos innegociables: los jueces y la Unidad Técnica de Adopciones deberán cumplir plazos de entre 10 y 45 días en cada etapa judicial y administrativa. Además, una vez emitido el fallo, el Registro Civil contará con un máximo de tres días para inscribir la sentencia.

Cero tolerancia a las demoras y respeto cultural

Uno de los puntos más contundentes de la reforma es que arrincona a la burocracia indolente. La nueva ley contempla sanciones directas para los funcionarios que dilaten injustificadamente los trámites. Los castigos incluyen amonestaciones, multas económicas que van desde los USD 100 a 500, y llegan hasta la destitución definitiva del cargo en caso de reincidencia.

Más allá de la celeridad, la normativa piensa en el futuro del menor: amplía el seguimiento post-adopción a un periodo de cinco años para asegurar un desarrollo adecuado. También se incorpora como principio fundamental la preferencia cultural, protegiendo las raíces y la identidad en los casos de niños indígenas y afroecuatorianos.

El rostro humano detrás del debate

La aprobación de este proyecto no fue un simple trámite legislativo; estuvo cargada de emotividad. Durante el debate en el Pleno, la sesión escuchó a quienes mejor conocen esta realidad: madres y padres que ya han atravesado el sistema.

A través de sus testimonios, las familias expusieron de primera mano el calvario burocrático, emocional y económico que significaba adoptar con las reglas del pasado. Sus voces fueron determinantes para recordar a los legisladores que, detrás de cada carpeta estancada por un funcionario, hay un niño perdiendo un tiempo valioso a la espera del abrazo de su nueva familia.

Texto: Redacción Visionarias / IA

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