
Los demócratas ganaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones intermedias del 3 de noviembre, según las proyecciones de AP y CNN. Desde enero, Donald Trump gobernará con un Congreso en contra, que tendrá la llave de los fondos y de la fiscalización, también en temas que tocan a Ecuador.
LOS NÚMEROS DE LA NOCHE
AP proyectó el Senado para los demócratas la noche del martes, tras la victoria de Josh Turek en Iowa. La Cámara cayó en la madrugada del miércoles. Con datos de AP, Al Jazeera contaba el miércoles 54 escaños demócratas ganados en el Senado y 228 en la Cámara, con decenas de contiendas aún sin definir. Antes de la votación, los republicanos tenían 218 de los 435 escaños de la Cámara y 53 de los 100 del Senado.
En el Senado, los demócratas arrebataron siete escaños: Carolina del Norte, Carolina del Sur, Ohio, Texas, Kansas, Iowa y Maine, según las proyecciones de AP recogidas por NPR. En Misisipí, el demócrata Scott Colom aventajaba a la senadora Cindy Hyde-Smith por apenas unas decenas de votos de casi un millón, según el Mississippi Free Press.
LOS HITOS
La noche dejó varios primeros. En Texas, James Talarico derrotó al fiscal general del estado, Ken Paxton, y será el primer senador demócrata de Texas desde 1988, en la contienda al Senado más cara de la historia, según el Texas Tribune. En el mismo estado, Gina Hinojosa venció al gobernador Greg Abbott y será la primera latina en gobernar Texas.
En California, Xavier Becerra será el primer gobernador latino en más de un siglo, según AP. Keisha Lance Bottoms, en Georgia, será la primera mujer negra elegida gobernadora en la historia del país, y Abdul El-Sayed, en Michigan, el primer senador musulmán. El gran triunfo republicano fue Florida: Byron Donalds será el primer gobernador negro del estado.
POR QUÉ PERDIERON LOS REPUBLICANOS
Las encuestas anticipaban el golpe. La aprobación de Trump llegó a 31% en la encuesta de Reuters/Ipsos publicada el 19 de octubre, su mínimo histórico (1.679 adultos, margen de error de ±2 puntos). La de The New York Times/Siena, hecha del 12 al 19 de octubre, la situó en 36% (3.494 votantes probables, ±1,9 puntos).
La encuesta de AP a votantes, elaborada con SSRS entre el 22 de octubre y el 3 de noviembre a unas 80.000 personas (margen de ±0,6 puntos), muestra que unos seis de cada diez desaprueban a Trump. Cerca de la mitad consideró cruciales el costo de vida y la corrupción, y unos cuatro de cada diez pusieron la economía como tema principal. El voto latino giró: unos seis de cada diez votaron por los demócratas para la Cámara, cuando en 2024 cerca de cuatro de cada diez apoyaron a Trump.
El bolsillo pesó. La gasolina promedió USD 4,15 por galón el día de la elección, según la AAA citada por Primicias, en medio de la guerra con Irán que comenzó en febrero.
LAS REACCIONES
Trump le restó peso a la derrota. En Truth Social escribió que él no estaba en la papeleta y que, de haberlo estado, habría ganado de forma aplastante. Luego dijo a Fox que los demócratas hicieron «un buen trabajo» y que aceptará los resultados. También anunció que vetará sus leyes, aunque podría haber acuerdos, según Forbes y Al Jazeera.
El presidente de la Cámara, el republicano Mike Johnson, se dijo decepcionado pero no desanimado. El líder demócrata Hakeem Jeffries, que se perfila como el primer presidente negro de la Cámara, prometió votar en las primeras 100 horas el fin de los aranceles de Trump y la restitución de subsidios de salud. Robert Garcia, probable jefe del Comité de Supervisión, adelantó investigaciones con un mensaje breve: «LAWYER UP» (consíganse abogado).
LO QUE CAMBIA EN WASHINGTON
Con las dos cámaras, los demócratas controlarán las 12 leyes de asignaciones presupuestarias y las citaciones de los comités. En el Senado tendrán además la confirmación de jueces, miembros del gabinete y embajadores. Pueden aprobar leyes, pero Trump conserva el veto, y anularlo exige dos tercios en ambas cámaras, una mayoría que no tienen. Lo probable es un gobierno dividido: más fiscalización y menos agenda legislativa para la Casa Blanca.
UN CASTIGO CON HISTORIA
Las elecciones intermedias suelen castigar al partido del presidente. Según el American Presidency Project de la Universidad de California en Santa Bárbara, el partido gobernante perdió 54 escaños en la Cámara en 1994, 30 en 2006, 63 en 2010 y 41 en 2018, en el primer mandato de Trump. Esta vez, las siete bancas perdidas en el Senado superan las seis de 2006 y de 2010. Es la primera vez en 20 años que un presidente republicano pierde las dos cámaras; el último fue George W. Bush.
EL ÁNGULO PARA ECUADOR
El Gobierno ecuatoriano no se había pronunciado hasta la mañana del 4 de noviembre. El boletín Diligence anticipa que una derrota republicana «no implicaría una ruptura bilateral» con Daniel Noboa, aliado de Trump, pero sí podría complicar iniciativas que requieran leyes o recursos del Congreso. Estos son los frentes:
– Seguridad. En su visita a Quito, el 9 de septiembre, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció que su Gobierno buscaría USD 45 millones en fondos de seguridad para Ecuador, según Al Jazeera. Ese dinero lo aprueba el Congreso, donde ya había legisladores que pedían vigilar el respeto a los derechos humanos en la ayuda, según Legis1. Las operaciones conjuntas contra grupos designados como terroristas y los ataques a lanchas en el Pacífico podrían llegar a audiencias.
– Comercio. El Acuerdo de Comercio Recíproco, firmado el 13 de marzo, liberaría alrededor del 53% de las exportaciones no petroleras a EE.UU., según Primicias. Su trámite pendiente está en Quito: la Corte Constitucional dictaminó en octubre que necesita la aprobación de la Asamblea. El arancel de 10% que pagan hoy los productos ecuatorianos se fijó por vía ejecutiva. Si el Congreso intenta eliminar los aranceles, chocará con el veto.
– Migración y remesas. Desde EE.UU. llegaron USD 1.602,9 millones en remesas en el segundo trimestre de 2026, el 78,5% del total, según el Banco Central del Ecuador. Desde enero rige allá un impuesto de 1% a los envíos en efectivo, creado por ley. Cambiarlo, o dar un estatus de protección temporal a los ecuatorianos como propusieron congresistas demócratas en 2024, requiere una ley y la firma de Trump.
Lo que no cambia: la designación de grupos terroristas, las operaciones militares y la relación entre Noboa y Trump siguen en manos de los dos Ejecutivos.
QUÉ VIENE
El nuevo Congreso se instala el 3 de enero de 2027. Hasta entonces seguirán los conteos en Misisipí, Alaska y una treintena de contiendas a la Cámara. Para Ecuador, la prueba serán las leyes de asignaciones, donde se decidirá si llegan los fondos de seguridad anunciados y con qué condiciones.