
El indicador cerró el viernes 2 de octubre en 534,08 puntos, su nivel más alto de 2026. La subida combina un entorno financiero internacional más duro, la incertidumbre petrolera y energética, y cambios en el equipo económico en plena revisión del programa con el FMI.
En una semana, Ecuador cedió parte del terreno ganado ante los inversionistas. El riesgo país, medido por el índice EMBI de J.P. Morgan, cerró el viernes 2 de octubre en 534,08 puntos básicos: 21,31 más que el jueves y 56,92 por encima del cierre de la semana anterior, según la serie del Banco Central del Ecuador (BCE) recogida por el boletín Diligence. Es el registro más alto de 2026 y el mayor desde el 17 de diciembre de 2025.
El 1 de octubre el indicador volvió a cruzar los 500 puntos, algo que no ocurría desde finales de marzo, y se alejó de los 378 puntos del 15 de junio, que según el BCE —citado por El Universo— fueron el nivel más bajo en doce años.
¿Qué mide el riesgo país y por qué le importa a un hogar?
El riesgo país es la diferencia entre el rendimiento que exigen los inversionistas por los bonos en dólares de Ecuador y el que pagan los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados libres de riesgo. Cada 100 puntos equivalen a un punto porcentual adicional de interés.
Su efecto cotidiano es indirecto, pero real: encarece la deuda externa del Estado y resta margen para salud, educación u obra pública; sube el costo de financiamiento de bancos y empresas que se fondean afuera, y puede enfriar la inversión extranjera. Diario Expreso calculaba en mayo que con un indicador cercano a 400 puntos el país podía colocar deuda a tasas de alrededor del 8% anual, frente al 11% que pagaba cuando el índice superaba los 1.000 puntos. El portal La República advertía, en cambio, que las mejoras del indicador no se trasladan de forma automática a las tasas de los créditos de consumo o de las tarjetas.
Primera razón: un dinero global más caro
El primer frente no está en Quito sino en Washington. El 16 de septiembre, la Reserva Federal subió su tasa de referencia en 25 puntos básicos, a un rango de 3,75% a 4%. Fue su primera alza en más de tres años, informaron Expansión y El Financiero, y sus miembros proyectaron otro aumento antes de fin de año ante una inflación persistente.
Cuando los bonos estadounidenses rinden más, los inversionistas exigen primas mayores a los emergentes de menor calificación, como Ecuador. El economista Gonzalo Cucalón, citado por Primicias, vinculó la caída de los bonos ecuatorianos con las expectativas de inflación en Estados Unidos y el alza de los rendimientos del Tesoro. Un inversionista consultado por Diligence añadió la situación fiscal estadounidense a la lista de preocupaciones.
Eso explica en parte por qué la presión empezó antes de cualquier decisión interna. A finales de agosto el indicador rondaba los 414 puntos, de acuerdo con La República; el viernes 25 de septiembre, antes del cambio de ministra, ya estaba en torno a 477, según se desprende de los datos del BCE.
Segunda razón: petróleo volátil y la amenaza de El Niño
Como exportador de crudo, Ecuador en principio se beneficia de precios altos, recordaba en marzo El Universo. El problema hoy es la volatilidad. Las interrupciones en el estrecho de Ormuz siguen condicionando la oferta mundial: este lunes el Brent cotizaba alrededor de 101 dólares y el WTI cerca de 90, según datos de mercado. Teleamazonas reportó que el WTI pasó de cerca de 104 dólares a 92,41 a lo largo de septiembre, un vaivén que complica proyectar los ingresos fiscales.
A ello se suma el clima. El operador eléctrico Cenace advirtió, según Primicias, que noviembre podría registrar un déficit de unos 450 megavatios en pleno estiaje si no se cumple a tiempo el plan de nueva generación, y que El Niño podría elevar la demanda. Para un país muy dependiente de la hidroelectricidad, que sufrió apagones prolongados en 2024, eso significa riesgo para la producción y las cuentas fiscales. Gorky Urquieta, de Neuberger Berman, ubicó a Ecuador entre los países más vulnerables a este fenómeno, según declaraciones recogidas por Bloomberg.
Tercera razón: cambios en el equipo económico
El 28 de septiembre, el presidente Daniel Noboa reemplazó a Sariha Moya, artífice del regreso del país a los mercados internacionales, por Bernardo Cordovez Cereceda, hasta entonces presidente del Consejo Directivo del IESS, reportó Bloomberg Línea. El Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo concentra desde junio las antiguas carteras de Finanzas, Producción y Comercio.
Ese mismo día el riesgo país subió 19,21 puntos, hasta 496,37, según Teleamazonas, y los bonos con vencimiento en 2039 cayeron más de 2% en la jornada, de acuerdo con Primicias. Según Bloomberg, citado por Diligence, las pérdidas se extendieron tras el anuncio. Cucalón explicó a Primicias que Moya era una interlocutora conocida por los organismos multilaterales y los bancos de inversión, y que el mercado esperaba un perfil más ligado a la gestión de deuda.
El relevo no se limitó a la cabeza. Diligence informó que el viceministro de Finanzas, Sebastián Londoño, dejó el cargo el 2 de octubre y que se prevé la salida de la viceministra de Economía, Patricia Idrovo; a la fecha no se ha anunciado oficialmente quiénes los reemplazarán. La docente Jeaneth Torres, de la UIDE, señaló a Teleamazonas que la incertidumbre sobre el cumplimiento de metas con el FMI lleva al mercado a percibir más riesgo.
Una mirada en perspectiva
El nivel actual sigue lejos de los momentos críticos. En marzo de 2020, en plena pandemia, el indicador cerró en 6.063 puntos, según El Universo. En diciembre de 2023, en medio de la transición de gobierno y las dudas fiscales, llegó a 2.141 puntos, reportó el mismo diario. En abril de 2025, antes de la segunda vuelta presidencial, marcó 1.908 puntos, y el 22 de diciembre de ese año bajó a 499, su primer registro por debajo de 500 desde 2018, según Bloomberg Línea.
Esa mejora permitió al país volver a endeudarse en el mercado: en enero colocó 4.000 millones de dólares en bonos con un rendimiento promedio cercano al 9%, y en mayo otros 1.000 millones a alrededor del 8,5%, de acuerdo con Expreso. El Gobierno se había fijado como meta, según La Hora, llevar el riesgo país a 300 puntos en 2026.
Posturas encontradas
No hay una sola lectura. Para unos, es sobre todo una corrección global: Primicias notó que el 28 de septiembre también cayeron otros bonos de la región, aunque los ecuatorianos lo hicieron con mayor fuerza. Para otros, los factores locales pesan cada vez más. Jason Keene, de Barclays, rebajó su visión sobre Ecuador, según el reporte de Bloomberg, al considerar que mayores subsidios, El Niño, los problemas energéticos y los incentivos políticos podrían hacer bastante más difícil la consolidación fiscal. Del lado oficial, un vocero del FMI declaró a Primicias que el organismo espera «trabajar estrechamente» con el ministro Cordovez.
¿Qué viene?
La prueba inmediata es la sexta revisión del acuerdo con el FMI, un programa de 5.000 millones de dólares del que Ecuador ha recibido unos 3.730 millones desde mayo de 2024. Según Primicias, la revisión se postergó de septiembre al último trimestre del año y, de aprobarse, liberaría cerca de 390 millones de dólares. El mercado seguirá de cerca las señales de continuidad fiscal del nuevo equipo y la designación de los viceministros pendientes.
El estiaje de noviembre, el petróleo y una eventual nueva alza de la Fed dirán si el repunte es un bache o un cambio de tendencia. Por ahora, sobre 500 puntos, emitir bonos costaría más que en enero o mayo.
Texto: Redacción Visionarias / IA
Con información de Diligence