Riesgo país en 595 puntos: las tres razones por las que Ecuador vuelve a encarecer su deuda

El indicador que mide la desconfianza de los inversionistas en la deuda ecuatoriana llegó a 595 puntos el 22 de octubre, su nivel más alto en casi once meses. Desde fines de agosto ha sumado 181 puntos. Detrás hay un mercado regional que se enfría, un gasto en subsidios que se disparó con la guerra en Medio Oriente y un ruido político que los analistas internacionales empiezan a anotar.

Una cifra que no se veía desde noviembre de 2025

El riesgo país de Ecuador cerró el jueves 22 de octubre de 2026 en 595,14 puntos básicos, según los datos del Banco Central del Ecuador (BCE) recogidos por Diligence. Es el máximo del año y el nivel más alto desde el 25 de noviembre de 2025, cuando el indicador marcó 602 puntos.

En un solo día subió 24,69 puntos. A fines de agosto estaba en 414. El 15 de junio había tocado 383 puntos, su nivel más bajo desde mayo de 2014, según un recuento de diario Expreso con datos del BCE.

El indicador, calculado por J.P. Morgan, mide cuánto rendimiento adicional exigen los inversionistas por comprar bonos ecuatorianos frente a los del Tesoro de Estados Unidos. Cada 100 puntos equivalen a un punto porcentual de interés extra. Desde agosto, ese diferencial se amplió en el equivalente a 1,81 puntos porcentuales.

La subida tiene, al menos, tres explicaciones que coinciden en el tiempo.

Razón 1: el mercado se enfría con la deuda latinoamericana

La primera causa no es exclusiva de Ecuador. Durante 2025 y buena parte de 2026, los bonos de la región se valorizaron por la expectativa de giros políticos hacia gobiernos de derecha, como los de José Antonio Kast en Chile o la candidatura de Abelardo de la Espriella en Colombia.

Esa euforia se está moderando. Según Bloomberg, los bonos soberanos de Ecuador y Perú han caído más de 3% en los últimos tres meses. El analista Jaime Carrera, director del Observatorio de Política Fiscal, citó en Expreso otro factor externo: la mayor rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense, que lleva a algunos inversionistas a reducir su exposición a países de mayor riesgo.

Según Expreso, algunos títulos ecuatorianos que cotizaban cerca del 100% de su valor nominal se negociaban a mediados de octubre entre 73,86% y 97,88%. En el ranking regional, Ecuador ocupa el cuarto lugar más alto, detrás de Venezuela, Argentina y Bolivia. Chile, Perú y Uruguay rondan los 100 puntos.

Razón 2: los subsidios vuelven a pesar en la caja fiscal

La segunda explicación es interna y tiene que ver con los combustibles. La guerra entre Estados Unidos e Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026, disparó el precio internacional del petróleo y de sus derivados. Ecuador importa alrededor del 75% del diésel que consume, según Primicias.

Para contener el impacto en el consumidor, el Gobierno ajustó el mecanismo de bandas de precios mediante decreto ejecutivo, entre ellos el 468, del 11 de agosto de 2026. El resultado: el Estado volvió a absorber una parte creciente del costo. Entre enero y agosto, el subsidio a los combustibles sumó USD 1.254 millones, un 66% más que en el mismo período de 2025, según cifras del BCE difundidas por Primicias.

Desde el 12 de octubre, el galón de diésel se vende a USD 3,11 y el de Extra y Ecopaís a USD 3,17. Su costo real para el Estado es de USD 4,96, USD 3,84 y USD 4,01, respectivamente, según datos de Petroecuador citados por diario Extra.

Bloomberg mencionó el «restablecimiento de subsidios» como uno de los factores que pesan sobre los bonos ecuatorianos. Para el mercado, el mensaje es delicado: la eliminación del subsidio al diésel en septiembre de 2025 fue una de las reformas que más celebraron los inversionistas.

Razón 3: el ruido político e institucional

El tercer factor es político. Bloomberg señaló el deterioro de la aprobación del presidente Daniel Noboa. Sin embargo, las encuestas disponibles no muestran una caída brusca en octubre: la medición regional de CB Global Data, levantada entre el 5 y el 8 de octubre con 2.108 entrevistas y un margen de error de 2,2%, le asignó 47,5% de aprobación, casi igual que el 47,4% de septiembre.

Otros hechos sí coinciden con la subida. El 28 de septiembre salió del Gabinete Sariha Moya, quien condujo la política económica durante 17 meses; la reemplazó Bernardo Cordovez al frente del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo. A esto se suma un calendario electoral intenso, con comicios seccionales el 29 de noviembre, y la tensión que generó la detención de la excandidata presidencial Luisa González el 22 de octubre. Expreso advierte que estos hechos son coincidencias en el tiempo, no causas probadas.

Un matiz técnico: el cambio de fórmula

No todo el salto es deterioro. Desde septiembre de 2026, J.P. Morgan cambió la metodología de su índice EMBI y el BCE recalculó la serie histórica. Con el ajuste, el dato del 15 de septiembre pasó de 419 a 453,49 puntos. El economista Pablo Hidalgo explicó a El Comercio que esa diferencia responde al cambio de cálculo y no a un empeoramiento de los fundamentos.

¿Por qué importa?: la deuda se encarece

Un riesgo país más alto hace más caro conseguir dinero en los mercados internacionales. Como referencia, 1,81 puntos porcentuales adicionales sobre una emisión hipotética de USD 1.000 millones equivalen a unos USD 18 millones más en intereses cada año.

El contexto fiscal no da mucho margen. El déficit del sector público no financiero cerró 2025 en 2,9% del PIB, por encima de lo previsto con el FMI, según Primicias. La deuda externa pasó de USD 49.517 millones en junio de 2025 a USD 52.938 millones en junio de 2026. Hasta el 28 de septiembre, el Estado había pagado USD 3.583 millones en intereses, USD 456 millones más que un año antes.

Ecuador, sin embargo, conserva buena parte de la mejora lograda. En octubre de 2025 el indicador estaba en 816 puntos y en abril de 2025, antes de la segunda vuelta presidencial, superó los 1.900. En enero de 2026 el país volvió a los mercados por primera vez desde 2019, con una emisión de USD 4.000 millones y una recompra de USD 3.000 millones en deuda más cara.

Lo que viene

Tres variables marcarán el rumbo en las próximas semanas. La primera es el precio del petróleo, atado a la evolución del conflicto en Medio Oriente: un barril más caro mejora los ingresos petroleros, pero encarece los subsidios. La segunda es la señal fiscal del nuevo equipo económico y el avance del programa con el FMI. La tercera es el clima político de cara al 29 de noviembre.

Como concluye el análisis de Diligence, si la presión persiste, cualquier nueva emisión de bonos podría resultar más costosa para el país.

2026-11-06 – Bucaram y Estrada, acusados en Nueva York
2026-11-06 – Cinco récords y una tormenta
2026-11-06 – Las 5 noticias para el almuerzo (1)