
El Consejo Nacional Electoral (CNE) presentó una denuncia por infracción electoral contra el Movimiento Amigo. La acción legal señala directamente a sus dirigentes Víctor Bravo, Francisco Loor y Andrés Benites. Los directivos están acusados de no entregar informes financieros completos requeridos por el Código de la Democracia. Esta grave omisión contable desencadenó una inmediata respuesta institucional en nuestro país.
Frente a esta acusación oficial, el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) decidió admitir el caso a trámite. Las autoridades fijaron para el próximo 11 de agosto de 2026 la audiencia oral única de pruebas y alegatos. En esta cita crucial se receptarán los elementos finales de todas las partes involucradas en el proceso. De esta decisión dependerá el futuro legal e institucional de la organización política.
Este nuevo frente judicial se suma a la suspensión de la agrupación decretada el pasado 17 de julio. Aquella medida preventiva respondió a un pedido expreso de la Fiscalía General del Estado, que investiga un presunto caso de lavado de activos. Esta compleja situación impacta de lleno en las aspiraciones del correísmo para las próximas elecciones seccionales, pues pretendía usar esta plataforma para figuras como Pabel Muñoz y Luisa González.
En caso de prosperar la demanda impulsada por el organismo electoral, las consecuencias serán sumamente drásticas. El movimiento enfrentará sanciones severas que abarcan desde multas económicas de alto valor hasta su disolución. La medida más temida por sus aliados es la cancelación definitiva de su inscripción política oficial, lo que dejaría inhabilitada a la casilla para los comicios locales previstos para noviembre.
Ante el inminente riesgo de quedarse sin casilla, la dirigencia busca desesperadamente nuevas alternativas. Entre las opciones sobre la mesa destaca el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE) para intentar cobijar a sus candidatos. Sin embargo, existe una creciente preocupación de que esta agrupación también quede fuera de la contienda electoral, manteniendo en vilo a las bases que esperaban participar en las urnas.