
El presidente de la República, Daniel Noboa Azin, delineó su postura frente a la transparencia de su círculo cercano y su futuro político. Durante una entrevista concedida a la cadena Antena 3 Ecuador, el primer mandatario abordó las recientes salidas de funcionarios de su administración y definió su rol de cara a un eventual nuevo periodo en el poder.
Cero tolerancia a la corrupción y depuración interna
En el ámbito de la gestión pública, el jefe de Estado reconoció abiertamente que algunas personas que integraron su Gobierno tomaron «decisiones equivocadas», motivo por el cual fueron apartadas de manera definitiva de la administración. Noboa fue tajante al referirse a los límites éticos que maneja con su círculo de confianza.
«El que comete un acto de corrupción deja de ser amigo», sentenció el mandatario, marcando distancia de quienes han incurrido en irregularidades mientras ejercían cargos públicos.
Noboa justificó la separación de estos excolaboradores enfatizando que el objetivo de su mandato no es favorecer a sectores cercanos, sino atender las demandas urgentes de más de 17 millones de ecuatorianos. «No estamos para darle gusto a los amigos, estamos para darle soluciones al país», expresó.
La reelección en manos ciudadanas
El presidente también se refirió a su estadía en el Palacio de Carondelet, adoptando un tono de transitoriedad al calificarse a sí mismo como un «invitado» del pueblo ecuatoriano.
Frente a la posibilidad de extender su mandato, Noboa dejó en claro que una permanencia de cuatro años adicionales en la Presidencia dependerá exclusivamente de una nueva «invitación» en las urnas y no de una imposición política. Con la frase «los dueños de este palacio son los ciudadanos», el mandatario abrió formalmente el debate sobre su participación en la contienda electoral, condicionando cualquier proyecto de continuidad al respaldo directo del electorado.
Texto: Redacción Visionarias / IA