
La política nacional se encendió tras la confirmación de una inesperada coalición. El correísmo, en su búsqueda por mantener espacios de poder, logró sellar un pacto con Unidad Popular, el Partido Socialista Ecuatoriano y el movimiento Futuro 20. Esta alianza electoral tiene nombres claros: Pabel Muñoz buscará la reelección en la Alcaldía de Quito y Alexander Tonello intentará llegar a la Prefectura de Pichincha.
Morillo no se guarda nada
La respuesta desde el Ejecutivo no tardó en llegar. La ministra de Gobierno, Nathaly Morillo, lanzó duras críticas contra este frente, calificándolo sin rodeos como una “vergüenza”. Para la funcionaria, esta unión responde únicamente a intereses de conveniencia política y no a una agenda real en beneficio de la ciudadanía.
Morillo puso el dedo en la llaga al desempolvar el pasado reciente de estas organizaciones. La ministra recordó que estos mismos sectores políticos fueron quienes respaldaron la candidatura de Guillermo Lasso en 2021, cuestionando abiertamente su falta de coherencia y su credibilidad frente al electorado ecuatoriano.
ADN se desmarca y apuesta por perfiles propios
En contraparte, la Ministra defendió la estrategia de ADN. Aseguró que el movimiento oficialista está trabajando a ras de suelo en cada provincia y cantón, enfocándose en un proceso de selección distinto: presentar cuadros que, según el Gobierno, representan los mejores perfiles para administrar los gobiernos locales.
Mientras el tablero electoral se mueve, la tensión entre el oficialismo y la oposición marca el inicio de una contienda que, a juzgar por este cruce de declaraciones, promete ser sumamente agresiva.
Texto: Redacción Visionarias / IA