Lizeth Bunshi: ¿Un incendio en el Machángara destruyó evidencias clave de su desaparición?

La incertidumbre y la desesperación se apoderan nuevamente de la capital de nuestro país. Han transcurrido horas cruciales desde que se perdió el rastro de Lizeth Bunshi, la joven de 28 años que fue vista por última vez el pasado domingo 19 de julio. Sin embargo, cuando las labores de búsqueda apenas tomaban fuerza, un evento imprevisto en el sector de la antigua estación Cumandá encendió las alarmas y sumó indignación a esta historia.

La noche del martes 21 de julio, una densa nube de humo emergió desde la quebrada del río Machángara, interrumpiendo la calma de la zona. Para los equipos de emergencia, era una quema más en un punto crítico de la ciudad; pero para los familiares de Lizeth, el fuego significó algo mucho más grave: la posible destrucción de rastros y evidencias biológicas fundamentales para dar con su paradero.

La denuncia de la familia: «¿Por qué no se resguardó la zona?»

El descontento de los allegados no se hizo esperar. Santiago Sarango, abogado que representa a la familia de la joven, denunció públicamente que personas en situación de calle habrían provocado el fuego en el punto exacto donde Lizeth fue vista por última vez.

Para la defensa y los familiares, ese perímetro debió ser acordonado y resguardado bajo estricta vigilancia policial desde el primer momento en que se reportó la desaparición. La gran interrogante que manejan es si las llamas alteraron de forma irreparable el terreno donde los peritos de la Policía Nacional debían recolectar huellas, pertenencias o indicios sobre la ruta que siguió la joven.

La versión de las autoridades frente al pánico generado

Desde el Cuerpo de Bomberos se emitió un reporte para calmar a la ciudadanía, confirmando que la quema de desechos fue provocada por personas que pernoctan bajo la estructura de la antigua terminal y en las laderas de la quebrada. Según el informe oficial, el fuego fue sofocado de manera inmediata antes de que se expandiera a zonas de mayor vegetación.

Pese a que las autoridades aseguran que la situación fue controlada sin mayores complicaciones, la familia insiste en que el sector de la antigua estación Cumandá es un foco constante de inseguridad y abandono, lo que complica aún más el trabajo de rastreo en medio de un entorno hostil.

Operativos de alto riesgo en la quebrada del Machángara

A pesar de la tensión causada por el incendio, las labores en el terreno no se han detenido. Efectivos del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), junto a unidades especializadas en rescate en pendientes y zonas agrestes, continúan descendiendo a las laderas del río.

El trabajo es titánico. La topografía del Machángara —caracterizada por pendientes pronunciadas, vegetación tupida y la acumulación de desperdicios— dificulta el despliegue de los uniformados y los canes de búsqueda. Hasta el momento, las incursiones no han arrojado resultados positivos, pero las brigadas mantienen el compromiso de peinar metro a metro la zona.

La ciudadanía y los colectivos de búsqueda exigen que se revisen de inmediato las cámaras de videovigilancia cercanas al sector de Cumandá para reconstruir las últimas horas de Lizeth y garantizar que el caso no quede en la impunidad.

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