
La inteligencia artificial ya está en las oficinas, los celulares y los negocios de América Latina, pero Ecuador llega a esa transición con desventaja. Según el nuevo informe del Banco Mundial, el país obtiene 0,44 sobre 1 en preparación para la IA, por debajo de Chile y Uruguay. El problema no es el precio del software, sino la falta de conectividad, capacitación y capacidad de gestión en las empresas.
Una de cada diez personas, en la primera línea
El Banco Mundial publicó el 6 de octubre su actualización económica para América Latina y el Caribe, dedicada esta vez a cómo aprovechar la transición hacia la IA. Su diagnóstico para la región es que las empresas adoptan estas herramientas de forma «amplia pero superficial»: las usan para redactar textos o buscar información, pero rara vez en el núcleo de su negocio.
En Ecuador, alrededor de una de cada diez personas ocupadas trabaja en tareas de oficina o digitales, la llamada economía intangible. Es el segmento donde la IA generativa puede reemplazar tareas rutinarias o, al contrario, potenciar el trabajo humano. Diligence sitúa esa cifra cerca del 11 %; la cobertura de El Diario la redondea en 10 %.
El otro 90 % está en la economía tangible: oficios manuales, comercio, transporte o servicios donde pesa el contacto directo. Según el desglose del informe recogido por El Diario, el 31 % está en ocupaciones de «resistencia frágil», como la venta ambulante; el 32 %, en oficios manuales adaptables, y el 21 %, en tareas rutinarias con riesgo de sustitución física a futuro.
A escala regional, el Banco Mundial calcula que el 8,4 % de los trabajadores ocupa empleos cognitivos de alta calificación, donde la IA puede funcionar como «copiloto», y el 9,5 % hace trabajo cognitivo rutinario, el más expuesto a la automatización. El uso de IA generativa entre personas de 15 a 64 años llegó al 17 % en el primer trimestre de 2026, frente al 31 % de Norteamérica, según datos de Microsoft citados en el informe y reportados por Expreso.
Las cuatro brechas
El informe toma como referencia el Índice de Preparación para la IA del Fondo Monetario Internacional (FMI), que mide a 174 países en una escala de 0 a 1. Ecuador obtiene 0,44. Chile marca 0,59 y Uruguay, 0,55, según El Mercurio. El promedio de la OCDE sin sus miembros latinoamericanos llega a 0,69.
[GRÁFICO SUGERIDO: Índice de Preparación para la IA del FMI, escala de 0 a 1. Puntaje general: Ecuador 0,44 · Uruguay 0,55 · Chile 0,59 · Promedio OCDE 0,69. Subíndices de Ecuador: Innovación e integración 0,37 · Infraestructura digital 0,40 · Capital humano y política laboral 0,48 · Regulación y ética 0,51. Fuente: FMI (2023), citado por el Banco Mundial.]
La nota más baja está en innovación e integración económica (0,37), que mide la capacidad de las empresas para incorporar tecnología y conectarse con mercados. Le sigue infraestructura digital (0,40): cobertura, calidad de internet y acceso a servicios en línea. Capital humano y políticas laborales (0,48) y regulación y ética (0,51) quedan algo mejor.
Un matiz importante: el índice corresponde a la edición de 2023. Mide condiciones de hace tres años, no necesariamente las actuales. Aun así, es la referencia comparativa que eligió el Banco Mundial para su informe.
En el sector público, el panorama es distinto. Según un índice de la CEPAL citado por El Diario, Ecuador obtiene 49 sobre 100 en adopción de IA por parte del Estado, por encima del promedio latinoamericano de 43,1. Los obstáculos que señala son la falta de habilidades del personal, la calidad de las bases de datos y las restricciones presupuestarias.
¿Por qué todavía conviene contratar a una persona?
En buena parte de la economía tangible, automatizar aún cuesta más que pagar un sueldo. Diligence lo atribuye a dos factores: salarios bajos y equipos caros. Un robot de bodega o un sistema de atención automatizada exige una inversión que no compensa cuando la mano de obra es barata.
El mercado laboral ecuatoriano refuerza esa ecuación. Según la Encuesta Nacional de Empleo (Enemdu) del INEC, en mayo de 2026 solo el 36,6 % de las personas ocupadas tenía un empleo adecuado. La informalidad alcanzaba el 52,8 % y el desempleo, el 3,1 %. Un negocio informal pocas veces tiene capital para invertir en tecnología.
Esa protección es temporal. El Banco Mundial advierte de una posible segunda ola, en la que la automatización llegue al trabajo físico conforme el hardware se abarate. Cuando eso ocurra, el 21 % de trabajadores ecuatorianos en tareas rutinarias con riesgo de sustitución física podría quedar expuesto.
El organismo también descarta que el principal freno sea el precio del software. «La barrera principal no es el costo del software», recoge Primicias del informe. Lo que falta, según el Banco Mundial, es conocimiento gerencial, trabajadores capacitados y capacidad de las empresas para reorganizar sus procesos en torno a las nuevas herramientas.
Una economía que crece, pero no lo suficiente
El mismo informe trae una buena noticia para Ecuador. El Banco Mundial elevó su proyección de crecimiento para 2026 de 2,5 % a 2,8 %, por encima del 2,2 % que espera para América Latina y el Caribe. El Banco Central del Ecuador (BCE) había subido la suya a 2,7 % el 15 de septiembre. Para 2027, el organismo prevé una desaceleración a 2 %.
El Banco Mundial atribuye el resultado al plan de consolidación fiscal, al sistema de bandas para el precio de la gasolina de menor octanaje y a las transferencias focalizadas, según El Diario. Entre los riesgos menciona un fenómeno de El Niño más intenso a finales de 2026 y la dependencia de las hidroeléctricas. El BCE calcula que los apagones de 2024 costaron alrededor de 1,4 % del PIB.
Los economistas consultados por El Mercurio difieren en cómo leer el dato. Javier Suárez considera «realista» la proyección, siempre que no haya cortes de luz generalizados. Santiago García la califica de «bastante modesta» y sostiene que el país necesitaría crecer al menos 5 % para generar empleo de calidad.
Esa tensión conecta con la IA. Para Carlos Rodríguez-Castelán, economista jefe interino del Banco Mundial para la región, «la IA ya está aquí» y la pregunta es si la región podrá usarla de forma productiva. Un crecimiento modesto con baja productividad deja poco margen para que las empresas inviertan en tecnología y en su gente.
¿Qué viene?
El Banco Mundial propone cuatro líneas de acción para la región:
- Fortalecer las capacidades gerenciales de las empresas.
- Ampliar la formación técnica y de ciclo corto.
- Modernizar el gobierno digital y los sistemas de datos.
- Impulsar la «IA pequeña»: aplicaciones de bajo costo adaptadas a necesidades locales en educación, telemedicina, agricultura y servicios públicos.
Para Ecuador, la última línea puede ser la más cercana. Un agricultor que consulta el clima o los precios en su celular, una pyme que automatiza su facturación o un centro de salud que agenda citas en línea no necesitan grandes inversiones. Necesitan conectividad y saber usar la herramienta.
Diligence resume así el riesgo: sin conectividad, capacitación y capacidad de gestión, los beneficios de la IA pueden concentrarse en las empresas mejor preparadas. La brecha no sería solo entre Ecuador y sus vecinos, sino dentro del propio país.
En los próximos meses habrá que seguir tres indicadores: la cobertura de internet fijo y móvil, los programas de capacitación digital y una eventual actualización del índice del FMI, que mostraría si Ecuador ha cerrado distancia desde 2023.