
La violencia no da tregua y esta vez sacudió a una de las zonas comerciales más concurridas de la capital de nuestro país. La noche del miércoles 22 de julio, el miedo se apoderó de quienes caminaban por la calle Francisco de Orellana, en Cumbayá, cuando el estruendo de las balas rompió por completo la tranquilidad del sector. Un tiroteo a plena vía pública, a escasos metros de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), desató el caos entre residentes y conductores.
Lo que más ha impactado a la ciudadanía tras este violento episodio es el perfil de los involucrados. Según el reporte de las instituciones de seguridad, este cruce de balas fue protagonizado por motociclistas presuntamente vinculados a aplicaciones de entrega a domicilio. Sujetos que, escudados bajo la fachada de un servicio de reparto cotidiano, resolvieron sus disputas a tiros, demostrando cómo la criminalidad y la violencia se camuflan en nuestras calles a plena vista de todos.
Terror a las puertas del campus universitario
Las detonaciones generaron una ola de terror inmediato. Al registrarse el ataque a tan corta distancia del centro de estudios, el temor de que existieran víctimas colaterales inundó las redes sociales. Frente a la emergencia y la confusión inicial, la USFQ emitió un pronunciamiento urgente para dar alivio a decenas de familias preocupadas.
Las autoridades académicas aclararon de forma tajante que este grave incidente fue totalmente ajeno a su comunidad. Confirmaron, además, que ningún estudiante, docente o personal administrativo resultó afectado o involucrado en el cruce de fuego. Sin embargo, ante el peligro latente en los exteriores, la institución tomó la decisión de activar sus protocolos de seguridad de manera inmediata, coordinando acciones con la policía para resguardar la integridad de quienes aún permanecían dentro de las instalaciones.
El debate urgente: El peligro detrás de una mochila de reparto
Este suceso no es un caso aislado, sino que enciende un debate crítico sobre el control del espacio público en nuestra ciudad. Que supuestos trabajadores de delivery transiten armados y conviertan una vía principal de Cumbayá en un campo de tiro expone una grieta enorme en la seguridad ciudadana.
Hoy, los moradores y dueños de locales comerciales exigen respuestas claras. Mientras los peritos investigan el verdadero trasfondo de este enfrentamiento armado, la exigencia social es que se implementen controles rigurosos a quienes circulan bajo este tipo de plataformas. La indignación ciudadana crece al sentir que la delincuencia opera libremente a bordo de una moto, transformando un servicio pensado para facilitar la vida en una amenaza constante.